Inicio > Cuaderno de Viaje > Julio 2018. Una luz en la escuela y mil en nuestros corazones

Uno de los viajes más completos que hemos realizado. Cuando todo sale bien, decimos completo, y en África, es más difícil que las cosas salgan tal y cómo las has planificado a casi 4.000 kilómetros de distancia.Carreteras viejas y algunas de arena, coches de hace más de 20 años, burocracia sin límites en temas logísticos, imposibilidad de conseguir material de trabajo en una zona cercana al sahel, falta de recursos de todo tipo…. estas son las cosas que pueden hacer que tus planes occidentales no salgan como tienes planificado.Pero esta vez, ¡todo salió como esperábamos! Pusimos en marcha nuestra primera «Luz en la Escuela» con nuestro amigo Xato que se desenvolvió en el tejado de la misma como un gato, así como en el idioma wolof, que parecía que lo conocía a la perfección, pues sus dos aprendices asentían con la cabeza antes sus explicaciones.Tras la instalación de los paneles solares y el éxito de su funcionamiento, nos dimos el capricho de disfrutar con los niños de un cine de verano. Una experiencia, increíble para ellos, pues algunos no habían visto ni siquiera una televisión y maravillosa experiencia para nosotros por poder presenciarlo; tampoco faltó el típico partido de fútbol en el que nadie perdió.El profesor de la escuela, nuestro amigo Papa Ndiaga Niang repartió los focos portátiles recargables ,que los niños llevan a sus casas donde no hay luz para poder estudiar en condiciones. (cargan los focos en la escuela durante el día y lo llevan a casa para la noche).Para finalizar el primer proyecto de una «Luz en la escuela», como ya empieza a ser habitual, hicimos con los niños de la escuela, un graffiti con la palabra DIAPALANTE, que en wolof signica SOLIDARIDAD. (gracias a Anita que se dejó la piel en esa pared)

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